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Venezuela: Una conferencia y un documental por la liberación del diplomático Alex Saab

Fuser News

17/09/2022
La “culpa” de Alex Saab, en realidad, fue haber ayudado al gobierno bolivariano a garantizar alimentos y medicinas, abasteciendo de productos de primera necesidad a las bolsas que el Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap).

Raymar Vásquez Cervantes

Por: Geraldina Colotti

Hay figuras que, en algunas circunstancias históricas, acaban cargando con el peso, concreto y simbólico, de las contradicciones expresadas por el conflicto de clases a nivel global. Este es sin duda el caso de Alex Saab, quien fue secuestrado y deportado a Estados Unidos desafiando las convenciones internacionales. Un caso sin precedentes, dijo Laila Tajeldine, coordinadora del movimiento Free Alex Saab, durante una conferencia titulada “Medidas coercitivas unilaterales como forma de extorsión global, el caso del diplomático Alex Saab”.

No es que, en la larga secuencia de soberbias y violaciones, el imperialismo estadounidense no haya cometido abusos similares, sin embargo -recordó Laila- «suelen ponerles fin cuando se difunde la noticia que hace claramente inmanejable la violación». Y, por tanto, la principal pregunta es: “¿qué podemos hacer para lograr la liberación del diplomático venezolano, ahora en prisión desde hace 26 meses? ¿Qué se puede hacer si esta forma de extorsión, que subyace en el mecanismo de las llamadas “sanciones”, continúa extendiéndose, imponiendo efectivamente la ilegalidad internacional?”.

Poniendo esta preocupación en el centro, la conferencia cedió la palabra a los distintos invitados que la analizaron en sus diversas vertientes. Por tratarse de un mecanismo de extorsión, que forma parte de la guerra multiforme desatada contra Venezuela desde hace al menos 8 años, el canciller venezolano Carlos Faria lo explicó claramente: “Cada una de las 900 medidas coercitivas unilaterales, cada una de las más de 773 decisiones tomadas por el imperialismo estadounidense y sus aliados contra nuestro país -dijo- presuponen un ensañamiento criminal contra nuestro pueblo, para crear malestar y empujarlo contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro”.

La “culpa” de Alex Saab, en realidad, fue haber ayudado al gobierno bolivariano a garantizar alimentos y medicinas, abasteciendo de productos de primera necesidad a las bolsas que el Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap), los organismos creados por Maduro en 2016, llevan directamente a los domicilios de los ciudadanos para evitar especulaciones. Como prueban los documentos y como los Estados Unidos saben perfectamente, Saab recibió el cargo diplomático de enviado especial en 2018.

Su actividad había continuado con discreción hasta que -dijo Faria- alguien decidió traicionar, permitiendo que Estados Unidos organizara su propia trampa, con la complicidad del gobierno de Cabo Verde, entonces en funciones. En junio de 2020, el diplomático venezolano fue así secuestrado ilegalmente durante una parada técnica en la isla y llevado a prisión, sin orden de detención.

Las medidas coercitivas unilaterales, impuestas sin la ONU, único organismo encargado de dictar «sanciones», actúan contra quienes se oponen a los deseos de Washington, no desde hoy. Faria recordó el bloqueo contra Cuba, que dura más de sesenta años, pero también las medidas impuestas en los años 60, 70, 80 del siglo pasado a aquellos países que buscaban su propia autodeterminación, y de los cuales el imperialismo trató de borrar incluso la memoria, asesinando a sus líderes, como el congolés Patrice Lumumba, cuyo cuerpo hicieron desaparecer, para que no fuera recordado.

De las «sanciones», agregó Faria, es difícil volver atrás, aun cuando el gendarme del mundo logre sus objetivos. Un mecanismo que sigue persiguiendo a países que no se arrodillan, como Nicaragua, apoyado por organismos norteamericanos como la Organización de los Estados Americanos (OEA), y hoy multiplicado en el contexto del conflicto de Ucrania, que pretende golpear Rusia y los países involucrados en la búsqueda de un mundo multicéntrico y multipolar.

Los criterios en los que se basa la extorsión -explicó Faria- son constantemente modificados y remodelados por los think tanks imperialistas a partir del análisis de las reacciones suscitadas. Y aquí, el canciller ilustró la importancia de la resistencia popular en Venezuela y la efectividad de la acción gubernamental, que logró poner en marcha nuevamente la economía del país, sin que se relajaran las medidas coercitivas unilaterales.

De hecho, a pesar de la propaganda estadounidense, todas las medidas coercitivas unilaterales impuestas a Venezuela siguen intactas. En efecto, el bloqueo del avión venezolano en Argentina es una demostración más de que, directa o indirectamente, se sigue chantajeando a gobiernos y empresas para disuadirlos de tener relaciones comerciales con Venezuela.

El chantaje y la extorsión también se dirigen contra la familia y amigos de los que han sido elegidos como ejemplo para decirles a todos: no lo intentes si no quieres terminar como él. El testimonio de Camilla Fabri, esposa del diplomático y presidente del movimiento Free Alex Saab, resaltó las diversas etapas de esta persecución llevada a cabo por organismos estadounidenses que, al parecer, son diputados para controlar el lavado de dinero y el narcotráfico principalmente en Estados Unidos. En realidad, amenazan la actividad comercial y financiera de quienes pretenden entablar relaciones con países «sancionados», influyendo fuertemente en sus elecciones y llevando a la bancarrota a quienes persisten.

De gran impacto fue la intervención de Luis Britto García, en representación de la Red de intelectuales y artistas en defensa de la humanidad (Redh). Britto hizo algunas propuestas derivadas de los puntos de interés general que destaca el caso Alex Saab y de la mezcla de ilegalidad e inhumanidad que caracteriza el mecanismo de extorsión, tanto a nivel jurídico interno como internacional.

El artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas – dijo Britto – dice que ningún país puede intentar imponer sus decisiones políticas a otro gobierno en su territorio, violando su soberanía. Si así fuera, no habría orden internacional y sería una guerra de todos contra todos. Incluso la OEA -dijo el intelectual- contiene un principio similar, «solo que se ha especializado en no aplicarlo, como lo demostró al provocar el golpe de Estado en Bolivia».

Britto recordó entonces que, en diciembre de 2004, la Asamblea General de la ONU votó la Convención de las Naciones Unidas sobre las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y sus bienes, aprobada en enero de 2005, y hasta la fecha aún no ratificada por todos los países signatarios. Una convención que, sin embargo, solo puede ser violada con el consentimiento explícito de un estado: una decisión, advirtió Britto, que crearía un precedente peligroso.

Esto significa que los bienes de un Estado no pueden ser confiscados, por ser de interés público, como quisieran hacerlo las decisiones de los Tribunales Arbitrales, generalmente con sede en los Estados Unidos, en perjuicio de los países del Sur. De 335 disputas abiertas, más de 300 se han resuelto a favor de las multinacionales. Por esto – dijo Britto – “nos hemos retirado del Ciadi, un organismo que depende del Banco Mundial. Solo que aún quedaban algunos procesos pendientes, como el que recientemente derivó en una sentencia a favor de ConocoPhillis, que pretende hacer pagar a Venezuela 8.750 millones de dólares”.

Otro punto abordado por el intelectual fue el relativo a los crímenes de lesa humanidad, con base en el Estatuto de Roma, una convención aprobada por unanimidad de los Estados, que en su artículo 1 condena a aquellos estados o países que emplean medidas destructivas para hacer sufrir a la población. Las «sanciones», dijo Britto, son crímenes de guerra en tiempo de paz, cometidos contra una población no beligerante, como las inherentes a la declaración del «demócrata» Obama cuando argumentó que se tenía que torcer el brazo a Venezuela.

Otra propuesta se refería a la protección de los recursos en el exterior que, según el intelectual, debería profundizar el camino emprendido por Chávez cuando decidió repatriar gran parte del oro para evitar que sucediera como en la Libia de Gaddafi. El robo del oro venezolano por parte del Banco de Inglaterra -dijo Britto- nos debe llevar a una campaña diplomática internacional para la repatriación de reservas o para mantenerlas en países no hostiles.

También habría que tener cuidado -añadió- de no suscribir tratados que incluyan cláusulas de sumisión, directa o indirecta, a tribunales internacionales, para no allanar el camino al bloqueo del imperialismo. Y para ello -dijo Britto- es necesario poner mano dura al principio de reciprocidad, embargando a su vez los bienes de aquellos funcionarios que, en sus países, bloquean o embargan nuestros bienes, mientras «las multinacionales pretenden tener en nuestros países privilegios obscenos».

Además, se debe lanzar una campaña “para cambiar la doctrina internacional sobre el reconocimiento de un gobierno por parte de Estados Unidos y sus aliados, para evitar que repitan la farsa de reconocer un gobierno falso para robar nuestros recursos”. Y aquí, Britto elogió la postura firme del gobierno de Maduro para evadir la extorsión, y que pidió a EE. UU. levantar las «sanciones» como base para restablecer las relaciones entre pares.

Finalmente, Luis Britto propuso una campaña internacional contra las medidas coercitivas unilaterales que involucran a los más de 80 países afectados o amenazados: restablecer el derecho internacional y condicionar el voto en los órganos de decisión, compactando a grandes organizaciones como el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), la OMC, Alba, los BRICS, etc. “Para eso – concluyó – no necesitamos lugares físicos, solo internet para coordinar”.

El viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, analizó el caso Saab a partir de los datos del Observatorio que dirige, donde se monitorean en cifras y perspectiva histórica las causas, consecuencias e implicaciones de las medidas coercitivas unilaterales. la cortina de humo erigida por los medios de comunicación internacionales sobre el verdadero carácter de las «sanciones».

Las “sanciones son bombas silenciosas e invisibles que se lanzan sobre la vida de las personas para inducirlas a cambiar su conducta para tener menos sufrimiento -dijo Castillo haciéndose eco de una expresión de la vicepresidenta Delcy Rodríguez-. El imperialismo no sólo quiere un cambio de gobierno, que está dispuesto a lograr por cualquier medio, sino un cambio de modelo, de paradigma, como se desprende de las declaraciones de sus funcionarios. Las sanciones son una herramienta de política exterior. En 8 años, en un tiempo concentrado, se ha impuesto a Venezuela un número proporcionalmente mayor de medidass coercitivas que a todos los demás países, excepto ahora Rusia y Bielorrusia”.

El abogado Larry Davoe, quien trabaja en el Consejo Nacional de Derechos Humanos, abordó el tema desde el punto de vista del lenguaje: “Definir sanciones -dijo- es un error porque implica la pena impuesta a una persona por infringir una norma, mientras que aquí sucede lo contrario, ya que quien impone el castigo no tiene legitimidad para hacerlo. Llamarlos extorsiones, por otro lado, es apropiado. Esto lo están haciendo con el secuestro de Alex Saab. Esto lo siguen haciendo con sus equipos de evaluación de resultados”.

¿El presidente Maduro establece Petro? Y sancionan al Petro. El mensaje de la extorsión es claro: te mantengo amenazado hasta que me traigas lo que te pedí. No debemos olvidar -dijo el abogado- “un documento emitido por el Departamento de los Estados Unidos el 31 de marzo de 2020, en el que se expresa claramente esta lógica en 14 puntos, para llegar a la llamada transición democrática en Venezuela: se dice, en la práctica , que si Venezuela renuncia a sus propias instituciones, se abolirán las sanciones”.

Davoe a su vez propuso impulsar una campaña para apoyar internacionalmente la denuncia presentada por Venezuela ante la Corte Penal Internacional: contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno de Estados Unidos. A la CPI se presentaron datos, testimonios y pruebas ciertas en el marco del Estatuto de Roma, pero sin ilusiones, considerando la orientación imperante en el organismo internacional.

Ilenia Medina, diputada y dirigente del partido Patria Para Todos, concluyó las intervenciones. Diplomática de formación, Medina relató su experiencia para situar el crescendo de la política de extorsión contra Venezuela en una perspectiva histórica, en el marco de la campaña imperialista “para caotizar el mundo que ellos mismos crearon. Tienen miedo de la claridad de los pueblos decididos a ser libres”, concluyó, invitándo todas y todos a renovar su compromiso con la liberación de Alex Saab.

Y en el mismo sentido fue el saludo final del viceministro de Asuntos Internacionales, Carlos Ron: “Estamos decididos a ser libres -dijo- este espacio es un reflejo de ello”. Por último, el tráiler del documental “Alex Saab, un diplomático secuestrado” de la periodista venezolana de Sputnik en España, Karen Méndez, que se estrenará a partir del 16 de septiembre.

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