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Tiroteos costumbristas

Fuser News

20/05/2022
Charles Whitman
El Archivo de Violencia Armada de los Estados Unidos registra 107 incidentes en lo que va de 2022. O sea, que el tiroteo masivo inmotivado ya es rutina en ese país.

Roberto Hernández Montoya para Fuser News

Desde hace años los tiroteos masivos son vida cotidiana en los Estados Unidos se han vuelto cotidianos. Aún recuerdo la conmoción que causó la primera matanza plural, en Texas, cuando Charles Whitman, un ex marine de 18 años, mató a puñaladas a su esposa y a su madre y al día siguiente, 1º de agosto de 1966, se encaramó en la torre de la Universidad de California en Austin, y dijo a coger puntería gratuitamente con la gente que iba pasando por el país.

Mató a 15 ese día y dos que murieron después

Los 96 minutos de horror fueron emblemáticos porque la policía iba sabiendo de víctimas aquí, allá y sobre todo acullá pero no las asociaba entre sí, hasta que algunos agentes despabilados y en sintonía con la novísima realidad social que se estaba desarrollando ante sus ojos en esos momentos, en tiempo real, se dieron cuenta de que había un entramado de gente caída sin combate. De pronto identificaron al tirador en la torre hasta que lo redujeron. Aquel incidente causó alarma y escalofrío porque parecía cine de Hitchcock.

Se creó el patrón

Después se fue volviendo patrón de conducta: alguien irrumpe en un lugar concurrido con un montón de armas, dispara al azar, sin motivo, y típicamente termina suicidándose para añadir enigma a la tragedia.

El Archivo de Violencia Armada de los Estados Unidos registra 107 incidentes en lo que va de 2022. O sea, que el tiroteo masivo inmotivado ya es rutina en ese país. Las masacres se suceden y solapan hasta el punto de que ya se confunde la más reciente con la anterior. Pero ahora invocan una motivación: la teoría del «gran reemplazo» desarrollada en Francia y adoptada por grupos supremacistas en los Estados Unidos.

La ciudadanía yanqui tiene en su poder 393 millones de armas, el mayor número per cápita del mundo. Más armas que gente. La hegemónica e intocable Asociación Nacional del Rifle, protegida por la industria armamentista, defiende el derecho constitucional a matar a cuanta gente te dé la santa gana. Alegan que la mejor defensa ante mala gente armada es buena gente armada. O sea, vamos a caernos a tiros. Incluyendo escuelas. En efecto, es lo que está pasando desde hace tiempo. Todos los días. En los Estados Unidos.

Payton Gendron, el asesino de Búfalo del sábado pasado, llevaba una cámara en su casco para grabar la matazón con imaginería de videojuegos. El nuevo costumbrismo puede ser trágico. Antaño el costumbrismo era reproducir la vida cotidiana y mientras más aburrida mejor. No más. Ahora el asesinato en masa puede registrar sus sevicias y compartirlas por redes sociales.

Las lavanderas de Diego Velázquez copy

O sea, lo de siempre. Dije que el costumbrismo es aburrido, a diferencia del costumbrismo trágico. Pues no, ya hoy las matanzas aburren. Los Estados Unidos siempre han exportado su cultura violenta, al menos desde las películas vaqueras, lo que ya era exportar violencia. Pero ahora la barbarie no es ficción sino reality show.

A Payton Gendron le faltó creatividad, como entrevistar a las víctimas antes de cada disparo, mostrar luego su agonía, lo que añadiría pathos a la movida. Hay un momento en el video en que Gendron se topa con un joven blanco, ante quien dice nain, que podría ser nein ‘no’ en alemán o nine ‘nueve’ en inglés. ¿Iba contando las víctimas? Hablando de lo cual, las redes sociales podrán poner contadores de víctimas por medio de inteligencia artificial y así monetizar las masacres y aumentar el rating. Quienes matan en masa serán celebridades e influencers. Las posibilidades son infinitas. El video sigue en circulación, es decir, alguien lo está monetizando.

El Infierno es el límite.

@rhm1947

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