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Senegal en la ONU: África no quiere ser caldo de cultivo de una nueva Guerra Fría

Fuser News

23/09/2022
Senegal en la ONU: África no quiere ser caldo de cultivo de una nueva Guerra Fría
Los 54 países que la integran la Unión Africana y que son miembros de la ONU, han decidido trabajar con todos sus socios en apego a una ética racional de diálogo, confianza y respeto.

Stefany Arias

El presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall, rechazó las presiones de Estados Unidos (EE.UU) sobre los países africanos al pretender que estos tomen partido sobre los actuales conflictos armados en el mundo, siendo este continente víctima del saqueo y robo durante siglos por parte de este país y Europa.

«África ya ha sufrido bastante el peso de su historia; que no quiere ser caldo de cultivo de una nueva Guerra Fría, sino un polo de estabilidad y de oportunidades abiertas a todos sus socios sobre una base de beneficio mutuo», destacó Macky Sall en su intervención en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.

Destacó que, desde la última sesión del organismo, el mundo se ha vuelto más peligroso e incierto con la presión combinada del calentamiento global, los peligros para la seguridad y la salud; así como la guerra entre Ucrania y Rusia.

«Esto refleja la urgente necesidad de actuar juntos para aliviar las tensiones, sanar nuestro planeta, reducir las persistentes desigualdades Norte-Sur y reafirmar la importancia del multilateralismo», sentenció.

En nombre de todo el continente, el presidente de la Unión Africana resaltó que los 54 países que la integran y que son miembros de la ONU, han decidido trabajar con todos sus socios en apego a una ética racional de diálogo, confianza y respeto.

Demonizar a Rusia

Como único miembro africano del G20, Sudáfrica instó recientemente a Estados Unidos a no «castigar» a todo el continente obligando a las naciones a demonizar o sancionar a Rusia por sus conflictos políticos. La introducción por parte de Washington de una legislación denominada Ley para Contrarrestar las Actividades Malignas de Rusia en África, «marginará al continente», aseguró Cyril Ramaphosa, presidente de este país.

Por otra parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, invocó nuevamente la crisis mundial de los fertilizantes, a pesar de que Moscú ha manifestado en repetidas ocasiones estar dispuesta a exportar 30 millones de toneladas de cereales y 20 millones de toneladas de fertilizantes para finales de 2022. Lo que los países occidentales no cuentan es que actualmente solo se permite la importación de fertilizantes a la Unión Europea (UE), pero no a África.

Hipocresía ambiental

Además de lo antes mencionado, el parlamento europeo pretende detener la construcción del oleoducto de África Oriental (Eacop), de 1.445 kilómetros de longitud, desde Uganda hasta Tanzania, por supuestas afectaciones al clima, invocando violaciones de los derechos humanos y amenazas medioambientales, y «aconsejando» a los países participantes a que simplemente abandonen el proyecto.

Uganda cuenta con más de 6.000 millones de barriles de petróleo para mantener el auge del empleo y hacer que la nación alcance por fin el estatus de país de renta media.

«Es imprudente decir que los proyectos petrolíferos de Uganda agravarán el cambio climático, pero es un hecho que el bloque de la UE, con sólo el 10% de la población mundial, es responsable del 25% de las emisiones globales, y África, con el 20% de la población mundial, es responsable del 3% de las emisiones. La UE y otros países occidentales son históricamente responsables del cambio climático. ¿Quién debería entonces detener o frenar el desarrollo de los recursos naturales? Desde luego, no África ni Uganda», expresó el vicepresidente del Parlamento ugandés, Thomas Tayebwa.

Inglaterra: imperio de saqueos y robo de riquezas

Historia de despojos en África

La historia de los últimos 500 años de este continente es una historia de saqueo de sus recursos y de explotación violenta de sus pueblos por parte de potencias extranjeras, en particular europeas, que se enriquecieron a costa de la muerte de millones de africanos.

Las riquezas descubiertas por los primeros navegantes que llegaron a las costas africanas fueron el estimulo para que potencias como Portugal, España, Inglaterra, Francia, Alemania, Bélgica, invadieran el continente y sometiendo a sus pueblos por las armas hasta llegar al robo completo de otorgarse el derecho de propiedad sobre esas tierras, e incluso sobre su gente, traficada como esclavos.

Los límites geográficos actuales de la mayoría de los países son el resultado de un proceso de lucha entre las propias potencias europeas, que nada tienen que ver con los territorios de las culturas nativas que poblaban el continente, que fueron desmembradas de acuerdo con los intereses y posibilidades de los poderes coloniales. Actualmente la mayoría de los recursos naturales del continente están en manos de empresas privadas.

De acuerdo con un estudio de Oxford que data de 2018 pero que fue publicado en 2022, en Angola «la extracción de petróleo solo ha servido para enriquecer a la élite y a las multinacionales petroleras». De 1986 a 2018, el país perdió 103.000 millones de dólares por la fuga de capitales, una suma que equivale al PIB del país en 2018.

En Costa de Marfil la mayoría de los cultivadores viven por debajo del umbral de la pobreza, mientras que la fuga de capitales se ha estimado en 55.000 millones de dólares.

En el mismo período, unos 329.000 millones de dólares en Sudáfrica, se esfumaron con la subfacturación sistemática de las exportaciones de minerales siendo la causa principal de los malos resultados en términos de crecimiento, ahorro, inversión interna y reducción de la pobreza, en el que se califica como “el país más desigual del mundo”, según el Banco Mundial.

 

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