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Joe Biden, el otro fantasma de Guaidó

Fuser News

18/06/2022
Biden saludo fantasma
Como no tiene país para gobernar, obviamente no tiene canciller que gestionara su asistencia a una Cumbre de las Américas medio fantasma también, y desde la cual recibió una de sus llamadas que nadie puede confirmar durante un vuelo, no desde la cumbre. Tamaño desprecio de Biden para Guaidó.

T. Bunke para Fuser News

En el país del cual Juan Guaidó es presidente solo hay dos hechos reales: el dinero robado a Venezuela y las sillas que vuelan durante sus eventos con cada vez mayor frecuencia. Todo lo demás son fantasmas.

El país fantasma que gobierna en su imaginación no tiene territorio, su despacho no aguanta que un periodista le pida girar la cámara en otra dirección. Las sentencias de su TSJ fantasma no tienen efecto y sus embajadas fantasmas son sitios web sin servicios consulares, agregados culturales y mucho menos militares, porque su fuerza armada imaginaria sólo defiende plátanos verdes.

Como no tiene país para gobernar, obviamente no tiene canciller que gestionara su asistencia a una Cumbre de las Américas medio fantasma también, y desde la cual recibió una de sus llamadas que nadie puede confirmar durante un vuelo, no desde la cumbre. Tamaño desprecio de Biden para Guaidó.

 

Biden y las consecuencias de sus seres imaginarios

Juan Guaidó - Julio Chávez - Fabiola Marinella Zavarce - estafa - corrupción

Llegado este punto enfrentamos una terrible disyuntiva: ¿es Biden uno de los fantasmas de Guaidó sobre el cual reposa su apoyo internacional? ¿Es Guaidó uno de los seres imaginarios que Biden saluda para demostrar su apoyo a la Venezuela imaginaria de Guaidó?

Es complejo dilucidar semejantes acontecimientos. No así sus consecuencias.

Todo este juego entre fantasmas o seres imaginarios le costó a Venezuela el bloqueo económico más grande de su historia republicana. 40.000 personas murieron víctimas de un paquete de “sanciones” que en la realidad fue un mecanismo de extorsión con la vida humana como recompensa.

El juego de estas dos personas, extraviadas en su accionar, diseñó un Lawfare continental que devino en el secuestro de un diplomático venezolano. Activó la maquinaria mediática más salvaje posible, para tapar con eufemismos los crímenes internacionales que se cometieron y se siguen cometiendo contra Venezuela y el presidente real, Nicolás Maduro.

 

¿Guaidó quién?

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De presidente interino a líder opositor, la mención de su nombre en las ruedas de prensa genera controversia y respuestas evasivas, que en algunos casos podrían ser graciosas, si su nombre no significara bloqueo, “sanciones” y robo de activos de Venezuela.

Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, es la tercera persona en la línea de sucesión presidencial de los Estados Unidos de América, una mujer poderosa por cuyas manos pasan los proyectos de ley que propone Joe Biden, presidente, compañero de partido, aliado político y amigo personal que durante la campaña tuvo en ella un impulso vital para alcanzar la presidencia. Esa mujer ahora no sabe quién es Juan Guaidó, de hecho, su lenguaje corporal fue más claro que sus palabras cuando le preguntaron por su ausencia.

Tampoco lo sabía Karine Jean-Pierre, secretaria de prensa de la Casa Blanca, cuando al ser consultada por la reunión entre Jair Bolsonaro y Joe Biden respondió que Estados Unidos seguía reconociendo a Juan Guaidó. El periodista brasileño no entendió la respuesta.

El gobierno de los Estados Unidos luce esquizofrénico el fantasma de un exdiputado, a quien ellos mismos tendrán que auditar eventualmente para entender qué pasó con los recursos de la USAID, porque de los activos de la república deberá encargarse la justicia de Venezuela.

 

La realidad en el precio de un barril de petróleo

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El boomerang de las “sanciones” contra Rusia, por extirpar el cáncer del nazismo en el planeta, está golpeando el bolsillo de los estadounidenses y los europeos. Para el momento de escribir estas palabras no ha llegado el invierno en el hemisferio norte, pero se aproxima.

La inflación, el aumento en los precios de combustible y la escasez de cereales que amenaza con una crisis alimentaria peor que la energética, es un escenario que pudo evitarse por las vías del diálogo y la diplomacia. Pero la soberbia no sabe de palabras sino de acciones de las cuales luego hay que retractarse.

Joe Biden envió a Caracas una comitiva para dialogar en Miraflores, el palacio de gobierno desde donde despacha Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela.

De esa reunión surgieron acuerdos que Venezuela cumplió en pocos días. El gobierno de los Estados Unidos, en cambio, se ha tomado su tiempo porque sabe el costo político y mediático que supone rectificar decisiones desacertadas.

Mientras empresas petroleras extranjeras son autorizadas para exportar petróleo venezolano a Europa, Chevron puede negociar directamente con el gobierno de Venezuela, y retiran las “sanciones” a Carlos Malpica Flores, Juan Guaidó es aterrizado a sillazos en la realidad.

Porque para ganar elecciones hay que tener votos y para tener votos hay que tener pueblo. Eso jamás será uno de sus fantasmas.

 

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