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Extraterritorialidad sin límites: un avión retenido, “sanciones” y un diplomático secuestrado

Fuser News

16/06/2022
El pasado 8 de junio, un Boeing 747 con una carga de autopartes de la aerolínea venezolana Emtrasur, fue prácticamente secuestrado por las autoridades argentinas y permanece detenido en el aeropuerto de Ezeiza, por “sospechas” sobre el perfil de sus 19 tripulantes
La aeronave quedó varada por falta de combustible y tenía previsto ir a Montevideo, pero Uruguay denegó el ingreso a su espacio aéreo y debió regresar al aeropuerto argentino, a sus tripulantes se les retuvieron sus pasaportes y ahora son objeto de investigación por parte de las autoridades, que continúan “a la espera” de alguna acusación en contra de estos ciudadanos

El pasado 8 de junio, un Boeing 747 con una carga de autopartes de la aerolínea venezolana Emtrasur, fue prácticamente secuestrado por las autoridades argentinas y permanece detenido en el aeropuerto de Ezeiza, por “sospechas” sobre el perfil de sus 19 tripulantes -5 de ellos iraníes-, en un nuevo episodio que demuestra que la extraterritorialidad de Estados Unidos (EE.UU.) no conoce límites.

Tal como ocurrió con el diplomático venezolano Alex Saab en la isla de Cabo Verde, la aeronave quedó varada por falta de combustible y tenía previsto ir a Montevideo, pero Uruguay denegó el ingreso a su espacio aéreo y debió regresar al aeropuerto argentino, a sus tripulantes se les retuvieron sus pasaportes y ahora son objeto de investigación por parte de las autoridades, que continúan “a la espera” de alguna acusación en contra de estos ciudadanos, según reseña Página 12.

Asimismo, de acuerdo al diario argentino La Nación, se conoció que un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI), cuya base de operaciones es Buenos Aires, viajó de urgencia a Paraguay, país por el cual pasó la misma aeronave el pasado 13 de mayo, aunque no relacionado con el vuelo Querétaro-Buenos Aires.

Sospechas y “sanciones”

Las “sospechas” de EE.UU. sobre el avión y su tripulación se remontan a que el avión secuestrado operó durante 15 años para la compañía iraní Mahan Air, quien transfirió la propiedad de la aeronave a la compañía Entrasur, filial del Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), según corroboró Amir Hossein Zolanvari, un portavoz de esa aerolínea, en declaraciones a la agencia iraní IRNA citadas por el servicio persa de la BBC.

Sucede que tanto la estatal venezolana Conviasa como Mahan Air están “sancionadas” por la Oficina de Control de Activos Extranjeros y Sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC), y en el caso de esta última, ha recibido acusaciones desde Washington por presuntamente transportar “carga militar en aviones civiles” y tener vínculos con la Fuerza Quds iraní.

BBC Mundo recordó que, el 19 de mayo de 2020, el departamento del Tesoro “denunció” en un comunicado la existencia de vuelos chárter de la aerolínea iraní hacia Venezuela, en el marco del recrudecimiento de las medidas coercitivas unilaterales (MCU) contra ambos países en medio de la pandemia Covid-19.

Otro elemento que pareció “extraño” a las autoridades argentinas fue la coincidencia del nombre de uno de los tripulantes, Gholamreza Ghasemi, con el de un miembro de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, hecho que fue inmediatamente descartado.

En tercer lugar, el diputado opositor Gerardo Milman, señaló que entre los tripulantes había uno que tenía el mismo apellido que el ministro de Interior de Irán (Ahmad Vahidi), quien se encuentra acusado ante la justicia de Argentina como «autor intelectual del atentado a la AMIA», ocurrido el 18 de julio de 1994, cuando un auto bomba se estrelló contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, causando 85 muertos y 300 heridos.

A la espera de “algo”

Sin embargo, el propio ministro de Seguridad argentino, Aníbal Fernández, declaró este lunes que, al momento de ingresar a Argentina, no existían alertas rojas de Interpol ni ningún tipo de medida similar en contra de ninguno de los tripulantes, tal como ocurrió en el momento de la detención ilegal y posterior secuestro del Enviado Especial de Venezuela Alex Saab.

Pese a ello, sin orden judicial mediante, la semana pasada la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) irrumpió en el avión con 60 agentes, algunos vestidos como comandos, con perros antidrogas y antiexplosivos, y realizaron una inspección dura en la que abrieron paneles y desarmaron estructuras del avión, con resultados negativos.

Mientras tanto, a solicitud de la fiscal Federal de Lomas de Zamora, Cecilia Incardona, y el juez Federico Villena, se reiteró el pedido a que contesten, por escrito, el FBI norteamericano, la AFI argentina, la Cancillería, el Ministerio de Seguridad o cualquier otro organismo acerca de una solicitud de captura sobre los 14 venezolanos y 5 iraníes que venían en el avión de Emtrasur.

Este caso, junto al secuestro del diplomático venezolano Alex Saab, son claras demostraciones del alcance de la política extraterritorial de EE.UU., que ahora pretende convertir a Argentina en una nueva Cabo Verde.

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