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Deshielo por cambio climático afecta rotación de la Tierra

Fuser News

03/04/2024
Deshielo por cambio climático afecta rotación de la Tierra
“El agua de deshielo va al océano y eleva el nivel del mar. Esto equivale a una transferencia de masa desde los polos hacia el ecuador".

R. Vásquez

El deshielo, producto del impacto del calentamiento global, estaría frenando la rotación de la Tierra, debido a la redistribución de las masas heladas que pasan a ser líquidas.

Según un trabajo publicado en la revista científica Nature, hasta 1990, las mediciones de la gravedad del planeta mostraban que estaba girando más rápido. Sin embargo, las mediciones basadas en los registros de los satélites encuentran que esta tendencia se ha invertido, puesto que la Tierra estaría girando más lentamente.

El fenómeno, que se une a otros que están afectando al movimiento terrestre, como el frenazo en el núcleo, tendrá su impacto en el tiempo, aumentando la falta de sincronía entre el tiempo universal y el atómico.

De acuerdo con los especialistas, la fricción de las mareas o el hecho que el planeta no sea una esfera sólida, sino que esté formada por diferentes masas sólidas o líquidas, tanto en su superficie como en el interior, son algunos de los factores para que se dé esta irregularidad.

Un reporte destacó además el factor de medición de tiempo como determinante en este caso. Al respecto, la definición internacionalmente aceptada del segundo cambió en 1967.

La medición del tiempo, que había estado vinculada a la rotación de la Tierra, pasó a ser determinada por los primeros relojes atómicos, la base del Tiempo Universal Coordinado (UTC por sus siglas en inglés).

Cabe destacar que su precisión es tal que la falta de sincronía entre el tiempo universal y el atómico había que recuperarla mediante la introducción de un segundo intercalar cada cierto tiempo. Ahora aparece un problema nuevo, la necesidad de restar un segundo en vez de sumarlo, un problema que tiene que ver con el deshielo climático.

Rebote posglaciar

El investigador de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos (EE.UU.), Duncan Agnew, ha estudiado por años el llamado rebote posglaciar.

“A lo largo de más de 100.000 años, buena parte del hemisferio norte estuvo cubierta de hielo. Pero no era una fina capa. Como sucede en la Antártida hoy, se trataba de una capa de dos o tres kilómetros de altura. Con el fin de la última glaciación, hace unos 11.000 años, la corteza terrestre, liberada de tanto peso, se fue elevando, trastocando con ello la rotación del planeta”, señaló el científico.

Detalló que “esto ha provocado que los días se hayan ido alargando (…) Ahora el acelerado deshielo que se está produciendo en las masas heladas continentales, como las de Groenlandia, por culpa del cambio climático”.

Agnew explicó que: “El agua de deshielo va al océano y eleva el nivel del mar. Esto equivale a una transferencia de masa desde los polos hacia el ecuador, lo que ralentiza la velocidad de rotación de la Tierra”.

La investigadora en el Laboratorio de Física de Altas Energías de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, María Vieites, que no forma parte de la investigación, compraró lo observado por Agnew con el patinaje artístico.

“El hielo que se concentra en los polos funciona como los brazos del patinador”, afirmó.

Precisó que al estar los brazos “arriba, están muy cerca del eje y eso facilita el giro, pero al bajarlos y extenderlos, se frena”.

Como las extremidades, el agua deshelada se extiende por todo el planeta en una redistribución de la masa que afecta a la rotación.

El frenazo del núcleo terrestre

Agnew también expuso otro factor en su investigación, se trataría del “frenazo del núcleo terrestre”.

En enero de 2023 se comprobó que el núcleo terrestre se estaba frenando, llegando incluso a girar en sentido contrario al resto del planeta. El frenazo va a afectar al tiempo.

“La extrapolación de las causas del cambio en la velocidad de rotación de la Tierra apunta a que, para 2029, la escala de tiempo generalmente utilizada requerirá, según las reglas actuales, que un minuto dure solo 59 segundos”, indicó el geofísico estadounidense.

“Esto nunca había sucedido antes y plantea un gran desafío para garantizar que todas las partes de la infraestructura de cronometraje global muestren la misma hora”, añadió.

Desde 1972, las irregularidades en el movimiento de la Tierra han obligado a sumar 27 segundos intercalares, a intervalos irregulares y con un máximo de solo seis meses de anticipación cada vez. Lo que muestra este trabajo es que ahora tendrán que enfrentarse a lo contrario, a restar un segundo.

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