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Desarrollan bacterias que transforman plástico en materias primas

Fuser News

12/02/2024
Crean proteína artificial capaz de degradar plásticos
Científicos usaron bacterias que naturalmente pueden consumir polietileno, y editaron genéticamente los microbios para que también pudieran producir un material similar a la seda.

K. Jiménez

Un grupo de científicos se inspiró en las telarañas para desarrollar un nuevo proceso que puede solucionar dos problemas al mismo tiempo: qué hacer con los desechos plásticos existentes y cómo fabricar nuevos materiales que sean más sostenibles. 

El sistema, desarrollado por investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI), quienes recurrieron a bacterias que naturalmente pueden consumir polietileno, y editaron genéticamente los microbios para que también pudieran producir un material similar a la seda, insertando una secuencia de aminoácidos similar a una proteína que se encuentra en la seda.

Helen Zha, una de las investigadoras, explicó que “lo que estamos usando es un proceso muy similar a la elaboración de cerveza. Es esencialmente fermentación”. 

Zha explicó que, en vez de alimentar a los microbios con azúcar, como lo haría una cervecería, los investigadores los alimentan con una forma “predigerida” de desechos plásticos que se han calentado bajo presión. Cuando las bacterias comen el plástico, utilizan el carbono que contiene para fabricar el nuevo material.

Este proceso podría usarse para fabricar otros materiales, pero los científicos querían comenzar con la seda debido a sus propiedades únicas: la seda puede ser muy fuerte y liviana, y es naturalmente biodegradable. 

“Funciona como un plástico al que estamos acostumbrados, en muchos sentidos, y también se descompone de forma muy natural incluso si no lo tratamos de alguna manera especial», dijo Zha. 

«No tenemos que preocuparnos por los microplásticos de la seda ni por las islas de basura del Pacífico flotando con seda”, aseveró. 

Mientras que la producción de seda con gusanos o arañas es costosa y poco sostenible, si la seda se fabrica a partir de plástico, podría usarse más ampliamente, fabricando artículos como envolturas de plástico, que ahora no se pueden reciclar fácilmente.

“Es una proteína, por lo que puedes comerla si quieres. Si termina en un vertedero o en la naturaleza, se descompondrá, a diferencia de algunas formas de plástico “biodegradable” que se degradan mucho más lentamente si no se procesan en una instalación de compostaje industrial”, explicó la científica china. 

Un grupo de científicos se inspiró en las telarañas para desarrollar un nuevo proceso que puede solucionar dos problemas al mismo tiempo: qué hacer con los desechos plásticos existentes y cómo fabricar nuevos materiales que sean más sostenibles. 

El sistema, desarrollado por investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI), quienes recurrieron a bacterias que naturalmente pueden consumir polietileno, y editaron genéticamente los microbios para que también pudieran producir un material similar a la seda, insertando una secuencia de aminoácidos similar a una proteína que se encuentra en la seda.

Helen Zha, una de las investigadoras, explicó que “lo que estamos usando es un proceso muy similar a la elaboración de cerveza. Es esencialmente fermentación”. 

Zha explicó que, en vez de alimentar a los microbios con azúcar, como lo haría una cervecería, los investigadores los alimentan con una forma “predigerida” de desechos plásticos que se han calentado bajo presión. Cuando las bacterias comen el plástico, utilizan el carbono que contiene para fabricar el nuevo material.

Este proceso podría usarse para fabricar otros materiales, pero los científicos querían comenzar con la seda debido a sus propiedades únicas: la seda puede ser muy fuerte y liviana, y es naturalmente biodegradable. 

“Funciona como un plástico al que estamos acostumbrados, en muchos sentidos, y también se descompone de forma muy natural incluso si no lo tratamos de alguna manera especial», dijo Zha. 

«No tenemos que preocuparnos por los microplásticos de la seda ni por las islas de basura del Pacífico flotando con seda”, aseveró. 

Mientras que la producción de seda con gusanos o arañas es costosa y poco sostenible, si la seda se fabrica a partir de plástico, podría usarse más ampliamente, fabricando artículos como envolturas de plástico, que ahora no se pueden reciclar fácilmente.

Es una proteína, por lo que puedes comerla si quieres. Si termina en un vertedero o en la naturaleza, se descompondrá, a diferencia de algunas formas de plástico “biodegradable” que se degradan mucho más lentamente si no se procesan en una instalación de compostaje industrial”, explicó la científica china.

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