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Del «Corolario de Roosevelt» al secuestro de Alex Saab

Fuser News

26/06/2022
La Doctrina Monroe, elaborada en 1823, es el principio de la política exterior de los Estados Unidos de América (EUA), el fundamento para no permitir la intervención de las potencias europeas en los asuntos internos de los países del hemisferio americano pues toda intervención significaría un acto de agresión que obligaría a los EUA a intervenir.

Manuel Gómez | Twitter@MG73041501

24/06/2022

La Doctrina Monroe, elaborada en 1823, es el principio de la política exterior de los Estados Unidos de América (EUA), el fundamento para no permitir la intervención de las potencias europeas en los asuntos internos de los países del hemisferio americano pues toda intervención significaría un acto de agresión que obligaría a los EUA a intervenir.

Resumida en la engañosa expresión “América para los americanos”, significaba realmente la defensa a ultranza de los intereses político-comerciales de los EUA. Intereses que soportaban su poder económico, que inicialmente procuró mantener a raya a otras potencias de lo que hasta hoy consideran su «Patio Trasero».

Theodore Roosevelt Jr., militar, escritor y político estadounidense fue el vigésimo sexto presidente de los EUA, entre 1901 y 1909. Es considerado el primer presidente intervencionista en asuntos extranjeros de la historia de la nación norteamericana.

Roosevelt planteó un razonamiento cuya consecuencia lógica demostraba una «proposición que no necesita prueba particular, sino que se deduce fácilmente de lo demostrado antes». Así, el «Corolario de Roosevelt», se cimenta a la Doctrina Monroe para dar forma a una política exterior mucho más hostil y agresiva, mayormente contra los pueblos de América Latina y el Caribe pues proclamó el deber y derecho de los EUA para intervenir en los países de la región cuando Washington considerase que éstos “no cumplían con sus obligaciones”.

Tal concepción se basaba en el poderío bélico de los EUA, cuyo resultado inevitable se retrató en las intervenciones estadounidenses en América Latina y el Caribe. Varias de esas intervenciones representaron graves consecuencias para los pueblos latinoamericanos y del Caribe. Tal «Corolario» es ejemplo del fundamento existencial estadounidense que todavía hoy prevalece y dibuja la política imperialista de los gobiernos que han ocupado la Casa Blanca.

La política exterior intervencionista y belicosa de los EUA ha empleado a su Agencia Central de Inteligencia (CIA), otros servicios especiales y sus fuerzas armadas contra los Pueblos de América Latina y el Caribe. La lista de intervenciones, golpes de estado, medidas coercitivas unilaterales, invasiones, entre otros, es extensa, con trágicos resultados para los pueblos en cada nación; México, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Panamá, Haití, Honduras, República Dominicana, Guatemala, Bolivia, Brasil, Paraguay, Chile, El Salvador, Granada, Uruguay, Argentina, Ecuador, Venezuela…

Washington también recurre a otros gobiernos satélites, plegados totalmente a la dominación estadounidense, para alcanzar o defender sus intereses y objetivos hegemónicos, tal es el caso de Cabo Verde, que sirvió de brazo ejecutor para perpetrar un atroz crímen contra una nación soberana, la República Bolivariana de Venezuela, y contra el Derecho Internacional al secuestrar, y torturar, al Diplomático Venezolano Alex Naín Saab Morán, nombrado Enviado Especial ante la República Islámica de Irán y como Embajador Adjunto Permanente ante la Unión Africana.

Los EUA ordena, y Cabo Verde obedece, pero incluso Cabo Verde va mucho más allá y somete a torturas al Diplomático Venezolano, y es que cuando Washington se involucra en asuntos extranjeros no apela a la defensa de los Derechos Humanos; Por ello la desnudez forzada, posiciones incómodas dolorosas, privación del sueño, aislamiento en oscuridad y el submarino (técnica de ahogamiento simulado), entre otras formas de torturas, forman parte de los manuales de ciertas agencias estadounidenses (CIA, por ejemplo), manuales que también ofrecen a sus genuflexos colaboradores (como el Cabo Verde de Ulises Correia). Pero además, obligado por sus compromisos con Washington, según declaraciones de Ulises Correia, el ejecutivo de Cabo Verde desobedece de manera reiterada las sentencias vinculantes del máximo Tribunal Regional, la Corte de Justicia de la CEDEAO, hasta la extracción de Alex Saab a suelo estadounidense.

Recientemente, las «Confesiones de Mark Esper», publicadas en su libro «Un juramento sagrado. Memorias de un Secretario de Defensa en tiempos extraordinarios», no solo corroboran lo que el Gobierno Venezolano y Movimientos Sociales dentro y fuera de Venezuela han denunciado, demuestran inequívocamente que los EUA se arrogan el derecho ya no de intervención en su propio Continente, también fuera de él. Por supuesto, la naturaleza intervencionista estadounidense alrededor del mundo se conoce desde hace muchos años.
Recorrer la Doctrina Monroe y el «Corolario de Roosevelt» hasta la actualidad dejará en evidencia que la política exterior estadounidense ha sumado elementos como la extraterritorialidad y supralegalidad para afinar aquella interpretación que Roosevelt daba de la Doctrina Monroe: «Una intervención -ofensiva- es en el fondo una acción defensiva».

Allí parte de las razones por las que el ex presidente Donald Trump y sus asesores se apresuran a ordenar el traslado del buque USS San Jacinto (CG-56 Crucero de guerra dotado con misiles Tomahawk) hasta Cabo Verde para acelerar el segundo secuestro del Diplomático Venezolano Alex Saab.

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