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Cambio climático amenaza patrimonio cultural de Grecia 

Fuser News

12/02/2024
Un estudio pionero realizado en Grecia examina el efecto del cambio climático en el futuro microclima de monumentos y artefactos históricos.

K. Jiménez

Un estudio pionero realizado en Grecia examina el efecto del cambio climático en el futuro microclima de monumentos y artefactos históricos y muestra cómo los fenómenos meteorológicos extremos también afectarán el patrimonio cultural del país.

La autora del estudio, Efstathia Tringa, investigadora en meteorología y climatología de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, dijo al portal Kathimerini que “gracias a nuestros datos, pudimos calcular el impacto de la crisis climática en los artefactos de los museos y sitios arqueológicos”. 

“Al igual que el cuerpo humano, los monumentos están construidos para soportar una variedad de temperaturas diferentes”, afirmó. 

Temperatura y humedad 

Para la investigación, se colocaron sensores que miden la temperatura y la humedad en el Museo y Sitio Arqueológico de Delfos, así como en el Museo Arqueológico de Tesalónica y en la Iglesia Bizantina de Panagia Acheiropoietos, del siglo V.

El estudio determinó que el aumento de las temperaturas y mayores niveles de humedad en los próximos años podría afectar severamente la composición química de ciertos materiales utilizados en la construcción o fabricación de artefactos, acelerando así su descomposición. 

Tringa afirmó que “los desafíos son aún mayores para los monumentos al aire libre, que “tendrán que adaptarse a las nuevas condiciones de temperatura”.

“Para 2099, habrá un 12% más de años de alto riesgo para los monumentos que en el pasado”, afirma, señalando las tendencias actuales de temperatura.

Museos 

También se observaron cambios en el interior de los dos museos encaminados, a pesar del aire acondicionado. En verano, la temperatura en su interior se mantuvo por debajo de los 30 grados centígrados, incluso cuando la temperatura exterior era de 40 grados centígrados.

En la iglesia, sin embargo, la temperatura interior aumentó de acuerdo con la temperatura exterior, llegando en ocasiones hasta los 35°C.

«Los niveles de temperatura en los museos no cambiaron de manera significativa, aunque observamos un aumento repentino en julio pasado durante la larguísima ola de calor», dice Tringa.

Sin aire acondicionado, con muchos detalles de madera en el techo y pinturas de 800 años de antigüedad, la iglesia bizantina, por el contrario, es mucho más vulnerable. Está claramente indicado equipar estos monumentos con sistemas de control climático.

«Lo interesante desde nuestro punto de vista es la cantidad de energía que los museos necesitarán consumir en el futuro para mantener estas temperaturas específicas», añade.

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