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Alina Lipp y Julian Assange: cuando informar es un delito

Fuser News

20/06/2022
Alina Lipp es una periodista ruso-alemana que vive en la República Popular de Donetsk, donde cubre el conflicto en el este de Ucrania, y ahora se enfrenta a tres años de prisión por informar.

Alina Lipp es una periodista ruso-alemana que vive en la República Popular de Donetsk, donde cubre el conflicto en el este de Ucrania, y ahora se enfrenta a tres años de prisión por informar, el mismo «delito» por el que ha sido encarcelado el ciberactivista australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

De acuerdo al portal francés Le Media 442, la cobertura de Lipp no ha sido del «agrado» de las autoridades alemanas, a quienes ha molestado que la reportera haya denunciado el genocidio cometido en Donbás por parte de Ucrania, y haber anunciado el «inicio de la desnazificación» del territorio desde su canal de Telegram, que cuenta con 167 mil suscriptores.

Comienza la persecución

En un video publicado en el canal de YouTube Hispania Unida, Lipp relata que «las autoridades alemanas comenzaron a perseguirme, primero borraron mi material de Internet, luego bloquearon mi cuenta bancaria, después bloquearon la cuenta bancaria de mi padre y recibí una carta de las autoridades alemanas que iniciaron un caso criminal en mi contra».

Prosigue la periodista señalando que, «para los alemanes, el apoyo a la operación especial de Rusia en Ucrania ya es un acto criminal, por el que se pueden recibir tres años de prisión», agregando que la notificación del gobierno alemán hace referencia a dos publicaciones específicas al inicio del conflicto.

¿Cuál es el «delito» de Alina? En primer lugar calificó los crímenes de guerra de Ucrania en el Donbás como «genocidio», y el pasado 24 de febrero, al inicio de la operación militar, publicó un mensaje diciendo que «ha comenzado la desnazificación», en referencia a la incursión del ejército ruso contra los soldados del batallón nacionalista Azov.

Dada la postura antirrusa adoptada por Alemania, el Ministerio Público ha iniciado un proceso judicial contra Alina Lipp, por considerar que «alienta o tolera delitos regulados por el Código Penal, y que la invasión rusa apoyada por Alina Lipp constituiría un delito de derecho penal internacional».

Irregularidades en el proceso

Como es tradición en los casos donde se persigue a quienes difunden verdades «incómodas», Lipp señaló que «al final de la carta dice que no me van a invitar a una audiencia porque esto ‘perturbaría las investigaciones’, y eso es muy interesante, así que están persiguiéndome pero no quieren escucharme», expresó.

Otro elemento que llama la atención de la notificación recibida por la reportera, es que una de las páginas tiene una gran Z en la parte superior, signo prohibido en Alemania, por ser un símbolo de apoyo a la operación militar especial rusa.

Finalmente, Lipp alertó que «lo que me está pasando a mí puede sucederle a todos los periodistas y blogueros independientes, y por eso me gustaría proponerles, queridos colegas, que empecemos a trabajar juntos para apoyarnos unos a otros contra la censura de Occidente», enfatizó.

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